Foto: Isabel Ortiz Rojas; Texto: Bruno Ortiz Jaime
Y así fue. No habían más “ojalás“, porque con deseos no se ganan los partidos y porque resulta curioso que esta sequía casera guarde notorias similitudes en cada uno de sus episodios.
Porque tal vez nos equivocamos todos, porque a veces los triunfos te nublan la cabeza y los días te cobran IGV. Alianza es el mejor visitante y con eso ya le basta, no se da cuenta aún de la magnitud de estas derrotas en el futuro y cede, cede así nomás, como quien deja la tarea a medio hacer por ganar minutos de sueño. El juego de las individualidades fracasó hace mucho, desde que alguien le tomó el pulso a este juego soso, repetitivo y se dio cuenta que ganar en Matute ya no era nada épico.
Y así queríamos demoler. Como si ese tridente tan publicitado la última semana (Quinteros, Sánchez y Montaño) hubieran superado la prueba del espacio reducido, ese juego tan valioso en este fútbol, donde el pragmatismo del cerrar espacios es moneda corriente. Viera lo sabía porque se lo habían contado, porque lo había visto y porque el manual para sacar puntos en La Victoria ya lo distribuye la editorial Toribio Anyarín Injante.
Otra vez las opciones de gol entusiasman pero que dejan en claro -con Fernández- que el infierno está lleno de buenas intenciones. Un delantero de equipo grande que no puede resolver una situación solo frente al arquero rival desequilibra el partido. Y ya todos sabían lo que iba a pasar, Alianza no encontraba el gol y se empezaba a fastidiar un poquito, la pelota iba y venía por los pies de todos en el mediocampo. Una cosa es tocar para sorprender en el momento justo al rival y otra hacerlo sin cesar hasta perderla.
La desesperación íntima por convertir hizo de la blanquiazul un equipo extremadamente largo. En el espacio entre zaga y volante podían hacer otra Feria del Libro si querían. Alertados de ello, los vallejianos no desaprovecharon las posibilidades que daba un velocista como Manuel Tejada. Casas envía el pase largo y el diminuto no se pone nervioso para marcarle a un Forsyth que achicó horrible. Contreras y Solís se enteraron del gol media hora después.
Entonces Vallejo hizo lo que tenía que hacer: borrarle los espacios a los creativos de Alianza y neutralizar por completo a su único atacante. Pero en el colmo de la mediocridad de los norteños, padecieron con las aproximaciones íntimas. Eso sí, lo de hoy da para la historia: es la primera vez en la vida de Marko Gustavo Ciurlizza Rodríguez que le pega 2 VECES al arco en un encuentro. Las pelotas terminaron en la Unidad Vecinal, pero qué importa, a los 31 años todavía se puede aprender.
Tampoco se le puede pedir demasiado a Costas. Él debe saber hace mucho que en Matute no se puede jugar con tantos volantes y un solo punta, que los laterales no están para darles tanta responsabilidad en ataque, que Fernández necesita un acompañante que le salve la película. Hoy ni González-Vigil ni el festivo Aguirre dan visos de serlo. ¿Velázquez? ¿Quién? ¿El ‘Patrón‘?
Y en ese mar de desaciertos en que se convirtió Buckley, quien cree erróneamente que ir siempre contra la corriente masiva de chiflas y “¡ehh!” lo hace un reglamentarista. Y ojo que no por el falso penal de Sánchez, sino por las faltas mas cobradas durante todo el partido. Hasta que marcó la mano insoslayable de Andonaire en el área. Penal y tanto bien convertido por un Solís al que no le temblaron las piernas.
Esta vez habrá que darle razón a casi todos los hombres de tele, casi siempre dueños de frases pintorescas y poco tribuneras: Alianza salvó el punto a todas luces. En esos balones Faiffer y Tejada al palo fueron obra de la fortuna, no cabe duda. Lo peor de todo es que el partido expiró con un Alianza intentado recuperar el balón no para ir a buscar el 2-1, sino para evitar la derrota.
Esta semana dará para resolver mucho, porque seguramente nos irá bien en el partido de visita venidero y el drama volverá ante Alianza Atlético. Hay que dejar de enceguecerse, no podemos regalarle los partidos a los rivales; y si antes los goles en contra nos mataban, ahora el no fallarlos nosotros será crucial.


